Laura Sofía González Rincón y Laura Valeria Melo Cifuentes, dos jóvenes bogotanas de 16 años, que según sus familiares llevaban una vida como la de cualquier otro adolescente, se convirtieron en noticia nacional el pasado 24 de septiembre, cuando, al darlas por desaparecidas, sus padres alertaron a la policía sobre el hecho.

Según la historia que se reprodujo en diferentes medios de comunicación, las estudiantes salieron de sus casas el domingo 23.

La primera, Laura Sofía, quien reside en casa de su padre en Madrid, Cundinamarca, partió hacia las 2:30 p. m. y al parecer tomó un taxi hacia Bogotá, sin llevar con ella su celular.

La segunda, Laura Valeria, lo hizo hacia la medianoche de ese domingo, después de despedirse de su madre para irse a dormir y sin anunciárselo a nadie. Horas después, hacia las 4:00 a. m. le envió un mensaje a su mamá en el que le decía que la perdonara, que volvería.

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Publicado por Canal Capital en Domingo, 16 de diciembre de 2018

“Yo decidí, en la red social, colocar la foto de la niña y colocar, pues, que la estaba buscando. Yo coloco eso y varios amigos míos médicos empiezan a multiplicar la imagen. Me llama la directora del CTI de Bogotá y me dice que qué fue lo que pasó (…) le comento y me dice que al otro día madrugue y me vaya para Medicina Legal, que allí tengo que hacer un formalismo declarándola como desaparecida”, dijo Rafael Melo, padre de Laura Melo.

Rafael acudió a autoridades como Sijín, Dijín, Gaula, Fiscalía y Bienestar Familiar. Finalmente, la Policía desplegó sus equipos de inteligencia para dar con el paradero de las dos jóvenes.

“El investigador de la Sijín trasnocha toda la noche del martes buscando en el computador de mi hija las celdas del celular y se da cuenta que hay una ruta que pasa por Boyacá y en un momento se pierden las celdas y vuelven y aparecen en Medellín. Entonces él dice: “hay la posibilidad de que estén allá” (…) y pasadas unas dos o tres horas, recibe una llamada de una señora que dice que las vio en la terminal de Medellín tomando un bus hacia Guatapé”, indicó.

Cuatro días después de no tener razón de ellas, fueron encontradas gracias a la alerta de agentes de la Policía, en Guatapé, Antioquia, donde estaban almorzando tranquilamente y solas.

“Inicialmente yo entro (al restaurante) y habían dos policías, entonces la vi de fondo. Ya cuando ellos me permiten entrar entonces entro y la veo y ella me dice como: “tú cómo sabías que yo estaba acá”, yo le digo: “¿tú no te has dado cuenta de toda la revolución que armaste?” y me dice, “no, no tengo ni idea, yo no he visto televisión en tres o cuatro días, no tengo redes sociales, no sé”. Entonces yo me siento y le empiezo a explicar todo lo que había pasado y lo grave de las circunstancias y pues ella se pone a llorar”, explicó el padre de Laura Melo.

Aunque la historia tuvo un final feliz, pues las dos jóvenes se reencontraron con sus familias sanas y salvas, lo ocurrido llevó a las autoridades a llamar la atención nuevamente sobre los llamados juegos virales.

La razón es que dentro de la investigación del caso, la Policía encontró que una de las jóvenes supuestamente tenía en su teléfono celular contactos relacionados con Momo, una red que incita, a través de mensajes de WhatsApp, a que los niños y jóvenes se unan a un juego viral de retos macabros.

“(…) fue creado en Japón, a partir de una figura, y sobre esa figura las personas se unen y crean grupos de retos sobre eso”, explicó el mayor general Jorge Vargas, director de la Dijín.

Al ponerse en contacto, los jóvenes reciben imágenes perturbadoras, son amenazados y extorsionados, obligándolos a cumplir supuestos retos.

“(…) con inteligencia, o lo que se llama ingeniería social obtienen datos de la familia, sus contraseñas… logran obtener esa información y entonces ahí pasan a ser ya las víctimas, no de suicidio, pero sí de chantaje, amenaza, extorsión”, puntualizó Mauricio Jaramillo, experto en las Tics.

Aunque se han mencionado algunos casos, no se ha comprobado hasta el momento ningún caso en Colombia en el que el famoso juego del Momo haya sido la causa real de un suicidio. Sin embargo, según una nota publicada en la BBC en la que se alerta sobre este fenómeno, se sabe que Momo está vinculado a al menos tres números de teléfono en Japón, donde se supone que fue creado, y también a otros dos latinoamericanos: uno de Colombia y otro de México.

Y es que este no es el único juego peligroso para adolescentes que se ha propagado a través de redes sociales. Algunos ya lo comparan con la Ballena Azul, un juego que apareció en abril de 2017.

“Un joven en Rusia creó un grupo con retos, para que se fuera logrando cada uno, (…) y el último, supuestamente, era el suicidio. Esto fue real de alguna manera en Rusia, pero no es que se hayan incrementado las tasas de suicidio en Rusia ni nada de eso. Hubo seis o siete casos, si mi memoria no me falla, que pudieron haber estado vinculados a la Ballena Azul”, aclaró Jaramillo.

Las coincidencias en varios casos de suicidio de menores, fue lo que llevó a las autoridades a alertar a la ciudadanía sobre el extraño juego. Entre otras cosas, las victimas presentaban marcas y heridas leves en sus cuerpos: uno de los desafíos que se le imponía a quienes caían en la trampa. Quitarse la vida era el último de ellos.

De acuerdo con las investigaciones, los victimarios recolectan la información personal de los menores para utilizarla como método de extorsión y obligarlos a continuar en el juego.

Es incierto el número de jóvenes que han caído en este tipo de redes. Tampoco se conoce cuántos juegos de este tipo existen y qué tanto han logrado expandirse. Lo que sí es cierto es que el modus operandi de quienes están detrás de este fenómeno no discrimina en el tipo de víctimas: estas pueden ser niños y jóvenes con cualquier número telefónico. Nada tiene que ver sus condiciones socioculturales, económicas o psicológicas. Es por ello que la alerta es generalizada.

“Nosotros nunca les pedimos a los papás que espíen a los niños. Lo que les pedimos es: acompáñelos y ayúdelos a desarrollar el pensamiento crítico necesario para que cuando se enfrenten a esa información, y ustedes no estén ahí, ellos actuarán como si ustedes estuvieran ahí”, pidió Lina María Saldarriaga, directora de Contenidos e Investigaciones de Red Papaz.