Sin lugar a dudas, brindar salud y bienestar a la población mundial es esencial para un desarrollo sostenible, por eso es uno de los objetivos principales decretados por las Naciones Unidas.
Aunque, actualmente, el planeta pasa por una emergencia actual sin precedentes debido a la COVID-19, esta no es la única problemática que merece poner toda la atención de las autoridades, pues la muerte materna sigue presentando cifras inexplicablemente altas.
Para poder cumplir con el tercer Objetivo de Desarrollo Sostenible es necesario reducir al máximo las muertes maternas que aún se presentan alrededor del mundo. Y es que las estadísticas siguen siendo muy altas, ¿puedes creer que actualmente, cada día mueren en todo el mundo unas 830 mujeres por complicaciones relacionadas con el embarazo o el parto? ¿y sabes qué es lo más absurdo de todo? Que la mayoría de estas muertes pudieron evitarse.
Pero, ¿por qué se siguen presentando tantos casos? Las hemorragias graves, las infecciones, la hipertensión gestacional, las complicaciones en el parto y los abortos peligrosos son las principales causas de muertes maternas, pero no las únicas, pues estas se potencializan gracias al contexto social de las madres.
Según Naciones Unidas,tan solo la mitad de las mujeres de las regiones en desarrollo reciben la cantidad recomendada de atención médica que necesitan”, esto quiere decir que las futuras madres que se encuentran en contextos económicos difíciles no cuentan con un servicio de salud adecuado para el seguimiento de su embarazo. Otra cruda cifra es que el mayor riesgo de mortalidad materna corresponde a las adolescentes de menos de 15 años.
¿Y cómo podrían mejorarse estas alarmantes cifras de embarazo adolescente?
Los gobiernos en todo el mundo deben generar mayor accesibilidad a los servicios de salud, se deben fortalecer los programas de atención primaria en salud con el fin de aumentar y mejorar programas de educación para la salud materna, sexual y reproductiva, porque, según Naciones Unidas, la falta de información y el no acceso a la salud son motivo para que las madres no cuenten con controles prenatales y no se tenga un parto seguro.
Ahora bien, ¿cuál es el paso a seguir entonces? Brindar acceso sanitario a todas las futuras madres, generar un acompañamiento constante y, sobre todo, promover educación a todas las niñas y jóvenes para que sepan cómo se debe llevar bien un embarazo y cuáles son los síntomas que se deben tener en cuenta para prevenir una urgencia.
Un embarazo seguro debe ser un derecho para todas las mujeres que desean ser madres, y las que no, deben tener los servicios de salud y el acompañamiento suficientes para realizarse un aborto seguro, pues aquellos que son clandestinos hacen que aumenten las cifras de mortalidad materna.
Según Naciones Unidas, las mujeres de estratos más bajos son las más propensas a tener partos más difíciles. ¿Injusto, verdad? Que solo por tener menos recursos, tu vida y la de tu bebé estén en juego.
Este tipo de situaciones no deberían ocurrir, y es por eso, que para el 2030 las autoridades y civiles puedan unirse para evitar que más hijos se queden sin sus madres, simplemente porque no tuvieron acceso a servicios de salud oportunos o por falta de educación. Es una meta que nos incumbe a todos si queremos tener un desarrollo sostenible.
Si quieres conocer más sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible no te pierdas nuestras series documentales reINVENTARSE y Consensos Mínimos por Capital.
Disfruta de los capítulos y los podcasts estas dos producciones en las siguientes lista de reproducción de YouTube:

reINVENTARSE 

Consensos Mínimos

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