García fue mandatario de Perú por dos periodos consecutivos y estaba siendo indagado por sobornos pagados por la constructora brasilera Odebrecht en la construcción de la Línea 1 del Metro de Lima.

La carrera política del expresidente peruano Alan García estuvo plagada de cuestionamientos por corrupción y desapariciones forzadas.

Este miércoles la noticia de su suicidio, tras conocerse una medida de detención preliminar por una investigación en el caso Odebrecht, encendió una fuerte polémica en Perú.

Mientras sus seguidores aseguran su inocencia y señalan irregularidades en el proceso, sus opositores lo tildan de “cobarde”.

Decenas de personas se reunieron a las afueras del hospital Casimiro Ulloa a mostrar su apoyo al expresidente. “Compañeros, ha fallecido Alan García. ¡Viva el Apra!”, gritó Ricardo Pinedo, copartidario y secretario personal de García.

Los inicios de Alan García

Se podría decir que García era un 'aprista' de cuna. Su padre, Carlos García Ronceros, estuvo en prisión por su militancia en el Partido Aprista Peruano (PAP) hasta que Alan tuvo cinco años.

Inició su carrera política en 1978 como diputado constituyente, después de graduarse como abogado de la Pontificia Universidad Católica y de ser un pupilo destacado de Víctor Raúl Haya, fundador del Partido Aprista.

Su visible capacidad oratoria y liderazgo dentro del partido lo llevaron a convertirse en diputado, senador y por último en presidente de Perú en dos periodos.

Durante su primer periodo (1985-1990), García tuvo que lidiar con un Perú agobiado por la crisis económica y el auge de los grupos guerrilleros Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. Medios de la época reportaban constantes cortes de electricidad, desabastecimiento de los mercados y calles militarizadas.

En 1991, la Fiscalía lo denunció ante la Corte Suprema de Justicia por usar USD 500.000 de fondos estatales para construir tres casas en Lima. El expresidente afirmó que se trataba de una persecución política y una estrategia de sus enemigos, incluido el entonces presidente Alberto Fujimori, para evitar que se presentara a las próximas elecciones.

En 1992 Colombia le otorgó refugio y García estuvo fuera de su país por casi nueve años hasta que prescribieron los cargos en su contra. Aún hoy en día, organizaciones defensoras de DDHH lo señalan como responsable de 1.682 desapariciones forzadas.

Segundo periodo presidencial

En 2001 regresó a Perú y en 2006 derrotó a Ollanta Humala en segunda vuelta y asumió su segundo periodo como mandatario de Perú.

Entre 2006 y 2011, García tuvo unas vibrantes relaciones internacionales que incluyeron una gran amistad con Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente de Brasil hoy preso por corrupción.

En 2018, cuando el caso de Lava Jato tenía en aprietos a varios exmandatarios peruanos, se conoció una indagatoria contra García por múltiples sobornos de la constructora brasileña Odebrecht en la construcción del metro de Lima.

Aunque intentó repetir la fórmula aplicada en 1992 pidiendo refugio a Uruguay, el presidente Tabaré Vázquez le negó el beneficio.

García reafirmó su inocencia y una vez más aseguró que se trataba de una persecución política. En su última publicación en Twitter, afirmó que la justicia peruana estaba especulando porque en ningún documento se le mencionaba por nombre. "Jamás me vendí y está probado", afirmó en la red social.

El expresidente fue hallado en el segundo piso de su casa en el barrio Miraflores, de Lima, con una herida de bala en la cabeza. El Ministerio de Salud de Perú confirmó que el ex jefe de Estado ingresó a la unidad de urgencias del hospital Casimiro Ulloa a las 6:45 a.m. con diagnóstico de impacto de bala con entrada y salida en la cabeza. Después de sufrir tres paros cardiorrespiratorios, copartidarios de García anunciaron su muerte.

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