En 1870 Bruno Arias era el mandatario de Bogotá y padre de Eduardo Arias Jiménez, apodado el Loco Arias.

Según la Secretaría de Cultura de Bogotá, citando a Asdrúbal López Orozco, el Loco Arias era un galán, autodidacta, al cual le gustaba leer mucho.

Dice la leyenda que a este personaje le gustaba disfrazarse como el mago Merlín y hablar en las calles y establecimientos de comercio de Bogotá, en donde también se tomaba espacios de descanso para hidratarse con chicha, en los intermedios de sus discursos.

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También le gustaba disfrazarse como Buda, Confucio y Jesucristo, para elevar su voz y predicar mensajes espirituales al gentío que se aglomeraba a su alrededor.

Muchos dicen que el Loco Arias se la pasaba diciendo que estaba poseído por todos los autores de los libros que él había leído, con el fin de dejar una enseñanza a todo aquellos que se detenían a escucharlo.

¿Y usted conocía la historia de este querido y respetado personaje?