mejor neurocirujano del año
Foto de: Sergio Torres

Sergio Torres, un joven médico graduado de la Universidad Industrial de Santander (UIS), jamás imaginó que su habilidad para hacer cometas fuera una señal premonitoria que jugaría a su favor años más tarde. Con tan solo 10 años de edad, este santandereano, famoso por ganar el premio mundial a "Neurocirujano joven del año", comenzó a desarrollar una destreza especial con las manos.

Todo lo que tenía en casa lo reparaba. Además de esta habilidad, a Torres siempre le fue muy bien en el estudio. Constantemente sacaba buenas notas y era quien ayudaba a sus compañeros del colegio cuando estos no entendían un tema.

Crear a detalle cada cometa, como si se tratara de una práctica quirúrgica, ayudó a que este joven se enamorara más tarde de la neurocirugía y hoy sea uno de los merecedores del premio más importante que concede la Federación Mundial de Neurocirugía a estos profesionales menores de 40 años.

Torres logró este título gracias a una investigación en la cual halló nuevos genes en un tumor cerebral denominado glioblastoma multiforme, el más frecuente y maligno que se generan en el cerebro.

“Estuve tres años y medio haciendo la investigación, por la frustración que genera el tratamiento de esta enfermedad. En el mundo hay unos cuatro casos nuevos al año por cada 100.000 personas. Es el tumor más frecuente, pero el más raro. En Colombia pueden haber 3.000 casos nuevos al año. Generalmente se presenta entre los 45 y 65 años”, manifestó el médico.

Lea también: Colombiano ganó premio mundial como mejor neurocirujano del año

En este “mundial de fútbol”, pero de la neurocirugía, como denomina a esta competencia el joven santandereano, puede participar cualquier neurocirujano menor de 40 años. Para postularse, los profesionales de la medicina deben enviar la hoja de vida, una carta de recomendación de un neurocirujano reconocido, una constancia de la edad y un proyecto de investigación inédito.

“El premio al neurocirujano joven, que se entrega este 9 de septiembre, se lo dan cinco personas, cada cuatro años. A este concurso puede presentarse cualquier neurocirujano del mundo. Este año se lo ganaron dos chinos, un Alemán, una española y un colombiano, que soy yo. Además, hay una cosa que muchos no saben y es que el próximo congreso mundial de neurocirugía se realizará en Bogotá”, reveló el joven.

Debido al alto número y calidad de los proyectos de investigación que son enviados a la Federación Mundial de Neurocirugía para participar por el premio al neurocirujano joven, Sergio Torres llegó a dar por perdida esta competencia. “El proyecto lo envié el último día de la convocatoria, como a las diez de la noche, por eso llegué a suponer que ya no ganaba, pero, en junio, cuando me llegó el correo de que era uno de los premiados, no lo pude creer, recuerdo que me temblaron las manos de felicidad”, contó Torres.

Sergio Torres también se refirió al secreto que le permitió conseguir para Colombia un premio de esa envergadura. Dijo que la fórmula era hacer siempre lo que a uno le gustaba, “porque así siempre encontraremos el espacio para cumplir nuestros objetivos y tendremos más tolerancia a la frustración”.

Otra de las razones que llevó a este joven de 33 años a estudiar medicina tuvo su origen en la prematura muerte de su papá. El padre de Torres falleció por una insuficiencia renal mal atendida, experiencia que, además de marcarlo, le permitió descubrir que lo suyo era ayudar a las personas en su momento más vulnerable: cuando atraviesan la penumbra de la enfermedad.

“Antes de que estuviera cien por ciento seguro de que lo mío era la medicina, pensé en cuál sería mi objetivo principal si la estudiaba, a qué me enfrentaría, porque en esta carrera uno no debe aspirar a ser el mejor sino a hacer lo mejor por los pacientes, y para eso se necesita de mucha humildad y sensatez”, expresó el joven.

Pero no todo ha sido color de rosa en la carrera de este neurocirujano. Hace pocos meses, Torres tuvo problemas para convalidar la especialidad de neurocirugía que había hecho en España. Pero, según dijo el neurocirujano, en estos momentos el proceso avanza a buen ritmo. “Yo tengo dos hermanos que son abogados y me están ayudando a convalidar la especialización en Neurocirugía que hice en España. También, haber contado a los medios de comunicación mi situación sirvió para que este proceso avanzara más rápido”, manifestó.

Además de dedicar gran parte de su vida a investigar y trabajar, Sergio Torres, que se encuentra ejerciendo en Barranquilla, destina su tiempo libre a correr porque este deporte le quita el estrés, el mal ánimo y le da tiempo para él mismo.

También disfruta la buena comida, gusto que adquirió en España. Por eso desde que llegó al país uno de sus planes favoritos es salir a degustar lo mejor de la gatronomía y cocinar en casa para familiares y amigos.

Otro de sus pasatiempos es quedarse en casa leyendo no solo complejos libros de medicina sino también escritores como Gabriel García Márquez, a quien admiró por su forma de ver la vida. “La veía con un sentido tan romántico, como si valiera vivir cada segundo con felicidad”, dijo el especialista en Neurocirugía. 

No obstante, el novelista español Miguel de Cervantes fue quien escribió el libro favorito hasta ahora de este santandereano: Don Quijote de la Mancha, lectura que, según Sergio Torres, no es más que una copia de la pintoresca realidad de la que a veces no queda más que reírse.

A pesar de que el premio a "Neurocirujano joven del año" es un reconocimiento que se otorga a los profesionales que han realizado investigaciones significativas, este título ha pasado por agache en el país. Torres le contó a Canal Capital que ha tenido ciertas dificultades para ejercer como neurocirujano y hasta como profesor.

“El premio no me ha servido ni para trabajar en mi universidad. Tampoco he recibido un correo de felicitación por parte de la Asociación Colombiana de Neurocirugía, aunque no es algo que espere. Lo único que me queda es hacer bien mi trabajo y continuar con mi investigación sobre el tumor glioblastoma multiforme. Aún queda camino por recorrer, esto es solo el comienzo”, concluyó el neurocirujano.