De sal y dulce en eureka

Conoce la historia de dos chicas afro y wayúu que toman la decisión de dejar su tierra natal en busca de la libertad que tanto añoran.

Este mes llega a las pantallas de #eurekaTuCanal la serie De sal y dulce, una de las producciones ganadoras de la convocatoria Abre Cámara del MinTIC en la que se cuenta la historia de Gema y Walékerü, dos chicas de un pueblo de la Guajira que al verse enfrentadas a un matrimonio arreglado, siguiendo las costumbres de su familia, deciden salir de allí en busca de la libertad.

Hablamos con Obeida Benavides, directora y coguionista de la serie, justamente sobre la importancia de tratar estos temas en la televisión. “Es una serie que cuenta la historia de dos jóvenes que llegan a la edad adulta, no saben qué hacer, su entorno no les ofrece lo que necesita y no saben quiénes son y qué quieren ser… En esta aventura aprenderán a asumir las consecuencias de lo que hacen, a pedir perdón, que es muy importante para nuestras comunidades ancestrales”.

La cultura de la Guajira en la televisión

De sal y dulce es una serie que “tiene mucho color local, cosas que tienen que ver con el Caribe, el mar, el río, la calle, la gente”, nos cuenta Obeida. Es una historia que comienza en Manaure, en la Guajira, que es donde viven Walékerü, una niña wayúu, y Gema, descendiente de las comunidades cimarronas que también habitan en la Guajira.

¡Y todas y todos nos podemos identificar con la historia! Así estemos en el centro del país, la historia habla de las situaciones que viven las y los jóvenes en todas las partes del mundo, relacionadas con la autoridad. En este caso en particular, se habla de las costumbres de esa región que se convierten en ley y se deben respetar porque hacen parte de la autoridad.

“Las comunidades occidentales, arijunas, como nos llaman los wayúu, no tenemos eso tan claro; cuestionamos la autoridad y es válido en la medida en que tenemos argumentos y razones que justifican ese cuestionamiento y tenemos alternativas de solución”, afirma Obeida. 

Para ella, ese cuestionamiento es característico no solo de la juventud, sino de muchas etapas de la vida, por eso, De sal y dulce “dialoga con los jóvenes y las familias en general. Los padres ejercemos la autoridad “porque sí”, porque nos parece, así nos enseñaron. Cuando nuestros hijos nos preguntan el por qué, nos ponen en un lugar incómodo y esta crisis debería ser una oportunidad de crecimiento para todos, para las personas y, sobre todo, para las culturas..."

Una serie con muchas temáticas

Además de la cultura wayúu y sus tradiciones, la serie De sal y dulce también habla de los derechos que tienen las mujeres jóvenes de decidir su destino: (las protagonistas) “están siendo enfrentadas a un matrimonio temprano porque eso se espera que ocurra con las mujeres, no como algo malo sino como una forma de garantizar su futuro. Pero el mundo ha cambiado y las mujeres somos cada vez más conscientes de que podemos decidir sobre nuestro futuro: si casarnos o no, si tener hijos o no, de qué forma nos ganamos la vida, o si somos parte de una comunidad como cuidadoras o no… Poder decidir y que se respeten las decisiones que toma una persona en relación con el desarrollo vital que tiene.” 

La serie también habla del derecho al conocimiento, a investigar y a la curiosidad, para hacer aportes significativos al desarrollo de la humanidad, que surge justamente de ese cuestionamiento de lo que está establecido, ¡y todo visto desde la diversidad cultural! Eso sí, con el mayor respeto por la comunidad protagonista. “Una de las retroalimentaciones más valiosas es la de la comunidad wayúu, su aprobación a la forma en la que estaba siendo retratada su cultura; ponernos en el lugar de ellas, entenderlas desde allí”.

Para Obeida, Leonor Manotas, la productora, de 25 años, fue clave en el proceso: “podría ser mi hija y la serie está pensada bajo la necesidad de conversar y acercarse a jóvenes como ella, no darles el sermón, la cátedra, sino preguntarles qué piensan”. El resultado es una historia en la que se cuenta el punto de vista de esos jóvenes wayúu, sin juicios y sin una sentencia de valor.

Una reflexión final

Para Obeida, los occidentales solemos juzgar los matrimonios arreglados en la cultura wayúu: “por fuera de la comunidad lo entienden como una venta… Realmente a la familia de la mujer wayúu cuando se pacta el matrimonio se le ofrece una dote para asegurar la supervivencia de la mujer y de su prole”. Más allá de la valoración moral que se hace desde otros lugares, no se hace una compra: “es una demostración de que el hombre está en la capacidad de demostrar que esa mujer va a estar bien, esté él o no. Está destinada a que, si pasa algo que impida el desarrollo del matrimonio, la mujer o su familia tengan  un “capital de arranque”, como si habláramos de una empresa”.

La serie busca “no solo entender las costumbres de las comunidades ancestrales, su patrimonio cultural, sus razones, sino también un cuestionamiento a lo que nosotros como civilizaciones urbanas, que vivimos en las ciudades, vamos perdiendo: la conexión con ese patrimonio. Olvidamos las razones por las que tomamos unas decisiones y no otras”, de acuerdo con Obeida.

Allí Obeida nos hace una invitación a ver De sal y dulce en las pantallas de #eurekaTuCanal: “yo quiero que esto lo vean las familias. Que los pelados logren convencer a papá y mamá a que vengan y se sienten con ellos y que les digan a través de la serie: hablemos de mi futuro, de lo que quiero, de lo que sueño. Queremos que esta serie sea una excusa de los muchachos para el diálogo. Los muchachos están solos, están armándose películas en la cabeza, teniendo miedo, en un mundo cada vez más asustad

De sal y dulce es una serie ganadora de la convocatoria Abre Cámara del MinTIC y estará al aire del 19 al 22 de diciembre a las 10:00 p.m. en la TDT y en el canal 108 de ETB y a las 10:30 p.m. en la franja eureka en Capital, o por streaming en nuestra página web.

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