La española tuvo que retirarse por calambres en las piernas en el tercer set de su primer partido.

La primera cabeza de serie de la competencia australiana se anotó la primera manga del partido de segunda ronda ante la serbia Aleksandra Krunic, al anotar su séptimo punto de set en un maratoniano duodécimo juego.

En el segundo, la actual campeona de Wimbledon se colocó con ventaja de 5-2, pero Krunic protagonizó un emocionante contraataque y ganó cuatro de los siguientes cinco juegos, forzando un “tiebreak” que conquistó por 7-3.

En el decisivo tercer set, Muguruza se recompuso y ganaba por 2-1 a la serbia, pero una caída junto a la línea de fondo le obligó a retirarse para recibir tratamiento por calambres en ambas piernas.

La salida anticipada le costó a Muguruza la oportunidad de sustituir a la rumana Simona Halep en la cima del ranking mundial antes del Abierto de Australia de este mes, aunque la preocupación inmediata de la española es ponerse en forma para el primer Grand Slam del año.

“He tenido calambres un par de veces, pero recuerdo que la última vez me ocurrió en Melbourne. Quizá sea el calor, quizá las condiciones. No lo sé, pero no es algo que sea habitual en mí”, sostuvo Muguruza a los periodistas.

Los problemas de lesiones de Muguruza en el torneo se remontan a 2015, cuando se retiró en la víspera del evento por un problema en el tobillo, antes de que una lesión en el pie izquierdo terminara su participación de 2016 y un problema en el muslo derecho la llevase a retirarse de la semifinal en 2017.

La española admitió que los calambres comenzaron pronto en el segundo set, pero que por lo demás estaba contenta con su rendimiento y la calidad general del partido a pesar de no poder continuar con el dolor.

Reuters.