De acuerdo con un informe publicado por Unicef, uno de cada tres niños menores de cinco años está desnutrido o sufre de sobrepeso en el mundo. Esto puede acarrear problemas para la salud durante toda la vida, explica la entidad.

De los 676 millones de niños que había en el mundo en 2018, al menos unos 227 millones reflejaron estos problemas alimentarios. Además, unos 340 millones, es decir, la mitad, sufren carencias alimentarias.

Según el informe, la globalización de los hábitos alimentarios, la persistencia de la pobreza y el cambio climático están provocando que un número creciente de países acumule esta “triple carga”: desnutrición, sobrepeso y carencias.

“La manera en que entendemos y respondemos a la malnutrición debe cambiar: no se trata de dar solamente a los niños suficiente comida, ante todo hay que darles la buena alimentación”, subrayó por su parte Henrietta Fore, directora de Unicef, en un comunicado que acompaña el informe.

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149 millones de niños en el mundo son demasiado pequeños para su edad y 50 millones demasiado delgados respecto a su estatura.

Unicef señala que unos 340 millones de niños sufren un “hambre escondida”, puesto que reciben el número de calorías suficientes pero carecen de minerales y vitaminas indispensables para su desarrollo, como hierro, yodo, vitamina A y C, debido sobre todo a una falta de frutas y verduras y de productos de origen animal.

Estas carencias pueden tener consecuencias físicas severas (sistema inmunitario deficiente, problemas de vista o de audición) e intelectuales.

Lo agrava además la “creciente accesibilidad a los alimentos ricos en calorías pero pobres en nutrientes”, como la comida rápida y los fideos instantáneos.

Paralelamente, el sobrepeso y la obesidad se desarrollan rápidamente, con 40 millones de niños pequeños afectados, incluido en los países pobres.

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Mientras que este problema era prácticamente desconocido en países con ingresos bajos en 1990 (únicamente 3 % de estos contaban con más de 10 % de niños pequeños con sobrepeso), tres cuartas partes de estos Estados se enfrentan ahora a esta situación.

Ante esta situación, el organismo insta a los gobiernos a promover los alimentos necesarios para una dieta equilibrada y a actuar para que sean accesibles económicamente.

También llama a reglamentar la publicidad de la leche infantil en polvo y la de bebidas azucaradas, así como a desarrollar un etiquetado nutricional de alimentos “fácilmente comprensible”, para ayudar a los consumidores a elegir mejores productos para la salud de sus hijos y la suya propia.

Con información de KienyKe