A man casts his vote in a polling station during a nationwide election for new governors in Caracas, Venezuela, October 15, 2017. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

Este domingo los venezolanos votan para elegir gobernadores. Según los sondeos nacionales la oposición parte como favorita, ante la desazón de muchos que sufren por la crisis económica que azota al país.

Pero a pesar de liderar en los sondeos de opinión, los adversarios del presidente Nicolás Maduro se enfrentaban a la alta abstención que caracteriza los comicios regionales y las complicaciones preelectorales surgidas, como la inhabilitación de candidatos, confusas papeletas de votación y la reubicación de última hora de hasta 300 centros de sufragio.

Aún si la oposición logra arrebatarle al oficialismo el control de la mayoría de los 20 estados que gobierna, Maduro insiste en que su mandato estaría supeditado a una poderosa Asamblea Nacional Constituyente, formada por sus aliados. Por eso los analistas ven estas elecciones como "simbólicas".

"Hace años yo podía decir que tenía comida en la casa para alimentar a mis hijos mañana, pero hoy no tengo. El hambre nos debe mover a votar", dijo Zulay Acosta, una ama de casa de 41 años, quien esperó desde temprano que abriera su mesa en el estado Bolívar, al sur del país y una de las 23 entidades dónde se elegirá gobernador.

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La presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, informó que después del mediodía el 99 por ciento de las mesas electorales funcionaban sin incidentes. No obstante, opositores denunciaban trabas para ejercer su sufragio.

La jornada, que había comenzado con poca afluencia, mostraba al mediodía filas más largas de electores, sobretodo en puntos que recibían votantes que se movilizaban en autobuses y caravanas desde otras zonas, tras ser cambiados de centros a última hora por decisión del poder electoral.

Líderes opositores denunciaron que el cambio generó que muchos fueron mudados a votar no sólo en zonas alejadas y peligrosas, sino en bastiones históricos del chavismo.

"(Están) jugando a que la gente se canse, se desespere, para que no ejerza su derecho", dijo el líder opositor y dos veces candidato presidencial, Henrique Capriles. "Sin embargo, tengo plena convicción en nuestro pueblo", agregó.

Según el CNE, la reubicación obedeció a la "violencia" ocurrida durante la ola de protestas contra el Gobierno que entre abril y julio dejó 125 fallecidos.

En algunas zonas populares de la capital Caracas, líderes de la oposición también reclamaron la presencia de grupos de motorizados circundando centros y gritando consignas a favor del Gobierno socialista. Unos de los rectores del CNE, Luis Rondón, corroboró las denuncias y pidió apoyo a las autoridades.

Con repetidos llamados a votar, la oposición también ha intentado luchar contra la frustración de sus seguidores después de que las manifestaciones no lograran desbancar a Maduro, y el malestar que produjeron los acercamientos con el oficialismo para intentar un proceso de diálogo para superar la crisis. Desde la bancada del chavismo, también se multiplicaron los llamados a la participación.

 

Venezuela sufre la peor crisis de su historia contemporánea: a la inflación de tres dígitos se le suma una recesión económica de casi cuatro años y escasez de alimentos y medicinas.

La oposición culpa a Maduro del descalabro económico, pero el socialista asegura que la crisis es producto de una "guerra económica" de los opositores con apoyo de Estados Unidos.

Reuters