Algunos episodios de la historia capitalina no son victoriosos y brillantes, son, por el contrario, tristes y desalentadores; hechos que han sido marcados con sangre, angustia y dolor.

Las líneas de la historia capitalina merecen un rodaje de cine; una película sobre la ciudad que se ha levantado de sus adversidades; que ha superado con valentía accidentes que han puesto en jaque a sus ciudadanos.

Una de las tragedias más recordadas ocurrió en la Bogotá de 1970, en el prometedor edificio de Avianca: una construcción hecha entre 1966 y 1969; situado en donde era el Hotel Regina, en el corazón de Bogotá. Una estructura imponente, de 42 pisos, que se ganó el reconocimiento de los ciudadanos por ser, en esa época, el edificio más alto de Sudamérica.

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El 23 de julio de 1973, en el piso 14 del edificio, se produjo un incendio tan alarmante que consumía en llamas, piso por piso, al avance urbanístico más importante que tenía Bogotá.

Salía el sol en la capital, aproximadamente eran las 7:00 a. m., cuando el piso 14 del edificio Avianca, al parecer en un descuido, se prendió en llamas. Muchas teorías apuntan a que se produjo un incidente con las cosas que se almacenaban ahí: tapetes, alfombras y gasolina fueron la mortal mezcla para originar la combustión que acabó con un voraz incendio.

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Era el inicio de una tragedia que aún, hoy en día, muchas personas recuerdan con profundo dolor.

Los bomberos, apresurados, llegaron al edificio Avianca: un panorama oscuro, demoledor e intimidante, era el que tenían al frente. Con el corazón latiendo a toda velocidad, el cuerpo de bomberos empezó un trabajo en equipo, en compañía de una red de brigadistas, vehículos, mangueras y todos sus implementos profesionales. Tenían una solo objetivo: acabar con el incendio. 

Los minutos pasaban y la angustia crecía. El incendio también ascendía con rapidez. Las mangueras del cuerpo de bomberos no alcanzaban al piso 14. La emergencia era un infierno para quienes aún estaban dentro del edificio. 

Los trabajadores del edificio Avianca subían, asustados, con la velocidad que su cuerpo les daba para no ser alcanzados por las olas de fuego que crecían sin parar. Otros, en un agonizante desespero, decidieron lanzarse por las ventanas, perdiendo la vida de inmediato.

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Los bomberos, en una hazaña de película americana, intentaban con todas sus fuerzas apagar el fuego con chorros de agua que eran proyectados, desde helicópteros, hacia los más de 10 pisos que ya estaban en llamas.

En una carrera aterradora, algunos trabajadores del edificio llegaron a la azotea de la torre, mientras que los helicópteros rescataban a quienes habrian logrado ganarle a las llamas.

En unos esfuerzos titánicos por parte de los bomberos, durante 14 horas, lograron vencer a la tragedia que dejó 63 heridos, que acabó con la vida de 4 personas y dejó a una Bogotá paralizada.

Sin lugar a dudas, esta es una de las anécdotas más oscuras y tristes que marcó a la capital colombiana.

¿Conocía esta historia?

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