Los cancilleres de los países que integran el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar) fueron convocados este miércoles, en el marco del Consejo Permanente de la OEA, a evaluar la aplicación de ese acuerdo regional de defensa.

El TIAR habilita el ingreso de ayuda militar extranjera y el uso de la fuerza para resolver conflictos en el territorio de los países signatarios.

La resolución fue aprobada en una acalorada sesión en el salón Simón Bolívar de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que actúa como órgano observador en la aplicación del tratado de defensa común.

Los países que votaron a favor esperan que la convocatoria pueda materializarse en los próximos días en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas.

Sólo los 18 países firmantes del Tiar estaban habilitados a votar la propuesta en Washington. Se aprobó por una mayoría de 12 votos, ninguno en contra, una ausencia y cinco abstenciones.

La idea es liderada por Colombia entre otras razones por el "peligro que el régimen de Nicolás Maduro representa para Venezuela y para la región" debido a la protección que ofrece en territorio venezolano a los grupos armados colombianos, según denunció el canciller colombiano, Carlos Holmes Trujillo.

Los gobiernos de Brasil y Estados Unidos acompañaros el pedido, así como los representantes del autoproclamado gobierno interino de Venezuela encabezado por Juan Guaidó.

El diplomático colombiano afirmó que el régimen de Venezuela "lleva muchos años de vinculaciones con las organizaciones terroristas" colombianas y llamó a los países de la región a "utilizar todos los instrumentos legales y multilaterales vigentes" para hacer frente a las amenazas que denunció. "Uno de esos instrumentos es el Tiar", agregó en declaraciones a la prensa en Washington.

"No hay dudas de que las acciones del régimen de Maduro desestabilizan a la región", indicó el embajador de Estados Unidos ante la OEA, Carlos Trujillo. El diplomático citó la crisis de refugiados, la propagación de enfermedades y el narcotráfico como elementos que representan una "amenaza a la paz en las Américas" y sostuvo que "este es un día histórico en el que la región se une para buscar la paz y el regreso de la democracia en Venezuela". Todo lo anterior sucede en medio de las tensiones que agitan la frontera entre Venezuela y Colombia.

Aunque no estaba habilitado a votar por no integrar el Tiar, el gobierno de México rechazó enérgicamente la posible aplicación del acuerdo. "Invocar un tratado que contempla el uso de la fuerza es un retroceso", dijo la representante del país norteamericano ante la OEA, Luz Elena Baños.

"El espíritu del TIAR es contrario a los acuerdos internacionales vigentes" y puede conducir a "la desestabilización" de la región, alertó la diplomática mexicana. Bolivia, que abandonó el tratado en 2014, asumió una posición similar a la de México.

El TIAR prevé una serie de instancias previas al eventual uso de la fuerza en caso de amenaza a la paz o la integridad territorial de cualquiera de los países firmantes. Contempla, además, la adopción conjunta de "las medidas que en caso de agresión se deben tomar en ayuda del agredido o en todo caso las que convenga tomar para la defensa común y para el mantenimiento de la paz y la seguridad del Continente".

La letra del tratado deja abiertas distintas vías y mecanismos de presión para la resolución de conflictos. Esto incluye "el retiro de los jefes de misión; la ruptura de las relaciones diplomáticas; la ruptura de las relaciones consulares; la interrupción parcial o total de las relaciones económicas, o de las comunicaciones ferroviarias, marítimas, aéreas, postales, telegráficas, telefónicas, radiotelefónicas o radiotelegráficas, y el empleo de la fuerza armada".

El canciller colombiano Holmes Trujillo afirmó, momentos antes de la votación, que la presencia de las agrupaciones guerrilleras ELN y disidencias de las Farc, constituye "un enclave criminal en Venezuela" con el "beneplácito del régimen" de Nicolás Maduro.

"El Sebin (Servicio Bolivariano de Información) venezolano actúa en coordinación con los grupos armados organizados residuales de Colombia para ofrecerles protección", denunció Holmes Trujillo, quien mostró un mapa con el detalle de las zonas en territorio venezolano donde las guerrillas colombianas habrían levantado campamentos y mantendrían una presencia permanente. "Alias Iván Márquez, alias Santrich y los nuevos residuales utilizan a Venezuela y son protegidos en ella", aseguró el canciller colombiano.

"Hay una relación de mutuo beneficio", sostuvo el diplomático e insistió que dicha relación "representa un riesgo para la seguridad nacional" de Colombia y los países de la región. “Es la mayor amenaza para la estabilidad democrática y la seguridad", expuso.

Holmes Trujillo denunció además que el régimen de Maduro y los colectivos que lo sostienen reciben protección, entrenamiento armado y servicios de logística que le sirven al chavismo para garantizar su continuidad en el poder.

El gobierno de Nicaragua fue una de las voces que se alzó en contra de cualquier acción contraria al actual Gobierno de Venezuela. "Vamos a continuar apoyando una resolución de las diferencias mediante el diálogo y en pleno respeto de la soberanía", señaló el representante nicaragüense ante la organización regional, Luis Alvarado.

"El pueblo venezolano y su gobierno tienen derecho a su autodeterminación y la paz", dijo el funcionario centroamericano.

La respuesta de Venezuela no se hizo esperar a través de su canciller Jorge Arreaza. En su red social de Twitter dijo: “Son mediocres los espectáculos dramáticos que está dando el gobierno colombiano por el mundo. Se victimizan, evaden y pretenden trasladar sus responsabilidades a terceros. La oligarquía colombiana es la que desató la guerra hace 70 años, la que se nutre de la violencia y la droga”.