Las riñas, los daños materiales, las víctimas mortales no son episodios que solo se viven en Colombia, pues la afición por el futbol se replica en diferentes países el mundo en donde también está la presencia de las llamadas barras bravas.

Sin embargo, en Colombia los matices del fenómeno barra brava hacen peculiar su violencia, por lo que en la Dimayor se han planteado varias propuestas para preñar los desmanes e impedir cualquier clase de apoyo logístico o económico a las barras bravas y, asimismo, aumentar las sanciones y los controles en el estadio.

“Que tengan los sistemas de control biométrico para su ingreso, las cámaras de identificación facial, que nosotros, la Dimayor, adelantemos los trabajos de enrolamiento y carnetización”, dice Jorge Fernando Perdomo, presidente de la Dimayor.

Pero la opinión de expertos es diferente, pues insisten en que la carnetización no es garantía de seguridad en los estadios.

“Lo que va a provocar es que se intente vulnerar el sentido de la legalidad de este mismo carnet, habrá peligro de falsificación peligro de duplicaciones entones seguimos en lo mismo”, añadió Coke González, periodista deportivo chileno.

En el caso de Argentina, la carnetización fracasó porque no fueron atacados otros matices de la violencia en el fútbol en ese país.

“La clave en nuestro caso, fue desligar lo político con el fútbol, aquí las barras bravas no son las que generan problemas porque son personas mayores, pero se presentaba violencia y era por el financiamiento y el ligamiento político”, enfatizó Rodolfo Chisleanshi, periodista deportivo del diario El País, de Argentina.

La experiencia y los estudios del fenómeno en buena parte de América coinciden en que la educación y la cultura ciudadana son clave para frenar la violencia en el fútbol.

Se calcula que en Colombia se necesitan al menos 15.000 millones de pesos para avanzar en medidas de seguridad y control en los estadios como las aplicadas en Cali. En el país, la Dimayor ya ha carnetizado aproximadamente 70.000 hinchas.