REUTERS/Toby Melville

Dos personas murieron este el lunes tras la llegada a la costa sur de Irlanda de la tormenta tropical Ophelia, que derribaba árboles, tendidos eléctricos y golpea la región con olas de hasta diez metros de altura.

Más de 230.000 hogares y negocios quedaron sin electricidad y se prevén más interrupciones del servicio, al tiempo que casi 150 vuelos fueron cancelados en los dos principales aeropuertos irlandeses de Dublín y Shannon.

Una mujer, de unos 50 años, murió cuando un árbol cayó sobre su auto en el condado de Waterford en el sureste del país.

La otra víctima es un hombre de unos 30 años que falleció cuando trataba de retirar un árbol caído, en un incidente que involucró una motosierra.

La tormenta, degradada desde huracán durante la noche, es la peor en azotar Irlanda en medio siglo. Tocó tierra con vientos de hasta 176 kilómetros por hora golpeando la parte más austral del país y provocando inundaciones.

"Estas ráfagas son un riesgo para la vida. No estén afuera", pidió el jefe del grupo nacional de coordinación de emergencias, Sean Hogan, a través de la emisora RTE.

Escuelas, hospitales y el transporte público estaban cerrados y las fuerzas armadas fueron desplegadas para reforzar las defensas contra inundaciones. Imágenes que circulaban por las redes sociales mostraban que una parte del techo del estadio Turners Cross en la ciudad de Cork se había derrumbado.

El primer ministro Leo Varadkar dijo que se esperan vientos con fuerza de huracán en todo el país, aconsejando a la gente que permanezca en sus hogares. Está previsto que la tormenta avance hacia el oeste de Escocia durante la noche.

Reuters.