Foto de revista El Gráfico

Los capitalinos, cada vez más, se han blindado con valentía a través de su resiliencia para superar hechos que han estremecido las líneas históricas de la capital.

Muchos habitantes de Bogotá, por fortuna, han gozado de la suerte de no vivir una catástrofe natural. Sin embargo, otros tantos han sido testigos de las fuertes tragedias que han azotado a la capital.

En una madrugada fría de Bogotá, a las 6:35 a.m del 31 de agosto de 1917, los capitalinos fueron sorprendidos por un fuerte movimiento telúrico que destruyó casas, catedrales, edificaciones, monumentos, y que dejó cientos de muertos y heridos.

Más de 300 edificaciones terminaron averiadas y más de 40 gravemente afectadas. Lugares simbólicos de la capital como el Palacio de Nariño, el hospital San Juan de Dios y la iglesia de Lourdes, en donde fallecieron seis personas, sufrieron las consecuencias del terremoto.

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Por otro lado, Las Cruces, San Bernardo, Santa Inés, Liévano y Chapinero fueron los lugares que terminaron bajo los escombros en medio de un panorama desgarrador.

Según relatan algunos documentos históricos, días previos a la tragedia la capital había vivido por unos segundos un fuerte sismo que, en modo de señal, parecía avisarle a la capital colombiana su posible destrucción.

Asimismo, el Gobierno de turno había creado la Comisión Científica Nacional, lo que décadas más tarde se llamaría Servicio Geológico Colombiano. Los miembros de esta prestigiosa institución evaluaron el fenómeno.

Entre los geólogos encargados de esta tarea se destacaban Ricardo Lleras y Julio Garavito, personaje que aparece en el billete impreso de $ 20.000.

Ellos, junto a estudios posteriores, lograron identificar que el Piedemonte Llanero fue el epicentro del terremoto.

Hoy, más de 100 años después, los capitalinos lograron superar la adversidad que puso en jaque a la capital y reconstruyeron a la Bogotá que casi se pierde en medio de la tragedia.

Dato curioso: el movimiento telúrico tuvo tanta fuerza que logró sentirse en Tariba, Venezuela.

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