Hace un año el avión que traía al equipo Chapecoense se accidentó en Colombia. REUTERS/Jaime Saldarriaga

Algo que está muy claro, es que para quedar en la memoria del fútbol, hay que levantar trofeos, hacer jugadas perfectas y anotar goles que sean eternos.

No olvidamos las jugadas de Maradona, su mano de Dios y su gol increíble a Inglaterra en el mundial del 86. O como olvidar a Pelé en el 70 que deleitó al mundo con una Brasil que jugaba tan perfecto que hoy en día es considerado el equipo de fútbol más perfecto que ha existido.

Por eso los recordamos. Goles, gambetas y gloria. A muchos jugadores, que al parecer hoy en día les gana la vanidad, olvidan que así ganen todo el dinero posible con sus piernas, serán olvidados por no alzar trofeos, lo único que queda en la memoria y la historia de los hinchas y los clubes.

Hace un año, Chapecoense, un equipo relativamente joven en historia, había logrado su máximo logro deportivo; llegar a la semifinal de la Copa Suramericana ante Atlético Nacional de Medellín. El favorito era el equipo paisa. Era Campeón de la Libertadores y su nómina lucía superior hombre a hombre frente a los brasileños.

Pero, si hay algo que alimenta el fútbol en sus hinchas es la ilusión. La ilusión que tenían los hinchas de América para subir a la A luego de 5 espinosos años. La ilusión que siempre tenían los fanáticos  de Boca para ganarle al Real Madrid en Japón. La ilusión de Colombia en 2013 de volver a un mundial luego de 16 años. Ilusión tenía Chapecoense de vencer a Nacional y conquistar un título internacional.

Pero el destino es caprichoso, como un juego defensivo, como un balón en el palo, como un accidente absurdo.

Chapecoense pasó a la historia. Si ese “tal vez” se hubiera cumplido, habrían jugado esa final, esa final que no fue y nos dejó unos campeones para la eternidad. El destino estaba escrito y se fue una delegación entera que buscaba la gloria en un balón de fútbol y un gol que nunca gritaron sus hinchas, esos seguidores que lloraron dando un homenaje a aquellos que vistieron la camiseta de Chapecoense.

Gustavo Caraballo

Editor Digital