El documento enviado por los juristas anota que el Chapo debería poder ver una hora diaria de televisión de lunes a viernes, pero que el televisor al que tiene acceso el mexicano siempre está apagado, porque no tienen programas para que él vea y que no afecten con su detención. Además, esta hora coincide con la posibilidad que tiene de hacer ejercicio.

Teniendo en cuenta que desde que llegó a Estados Unidos el Chapo está recluido en el Metropolitan Correctional Center, en Nueva York, centro de máxima seguridad y famoso por sus condiciones extremas, las visitas también han sido limitadas a tal punto de que solo ha conversado con sus abogados, pero no puede recibir mensajes del exterior, ni siquiera de su esposa.

De hecho, hace algunas semanas Catherine Linawaver, directora de este penal durante 15 meses en 2014, manifestó que “tiene seguridad extra, más allá de lo que habría en una zona restringida de internamiento”, esto a partir de los antecedentes de fuga que ha tenido Guzmán, quien se escapó en dos ocasiones de diferentes penales en su país.

El último caso que denuncian los defensores del mexicano fue que pidió hablar con un sacerdote, pero el primero que fue a conversar con él no hablaba español, por lo que en el segundo encuentro el presbítero utilizó un traductor para escuchar al narcotraficante, que se ha visto disminuido al no recibir ninguna visita de su familia.

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