People gather on a street after an earthquake hit Mexico City, Mexico late September 7, 2017. REUTERS/Claudia Daut

El coordinador nacional de Protección Civil, Luis Felipe Puente, informó en su cuenta de Twitter que hasta ese momento 45 personas fallecieron en el estado de Oaxaca, 10 en Chiapas y tres en Tabasco.

Pero el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, dijo que la cifra de fallecidos en su estado era de 12, con lo que el total ascendería a 60.

Con una magnitud reportada por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) de 8.1, el terremoto desatado el jueves cerca de la medianoche,  es el más fuerte de México desde 1932, según el organismo.

Destruyó bardas, vidrios, cortó la electricidad y disparó un pequeño tsunami.

De acuerdo con las mediciones del Servicio Sismológico Nacional de México, el temblor tuvo una magnitud de 8.2 y se originó en el mar cerca de Pijijiapan, en el estado Chiapas.

Horas antes, el presidente Enrique Peña Nieto escribió en su cuenta de Twitter que los estados Oaxaca y Chiapas, al sur del país y con costas en el Pacífico, son los más afectados y que hasta ahora hubo 260 réplicas, las más intensa de magnitud 6.1.

Por la madrugada, había afirmado que el terremoto era “el más fuerte y la mayor magnitud que se haya tenido al menos en los últimos cien años en la historia de nuestro país”.

Una de las zonas más afectadas por el movimiento telúrico fue el municipio de Juchitán, en Oaxaca. Su alcaldesa, Gloria Sánchez, dijo que la situación era “crítica” y la “más terrible en su historia”.

“Por esta situación hemos pedido la intervención directa del gobernador y del presidente de la República”, sostuvo.

Allí, detalló, se derrumbó la mitad del edificio de la presidencia municipal, la escuela más antigua del lugar, una iglesia, y viviendas. Además tuvo que ser evacuado un hospital y cientos de personas quedaron a la intemperie.

Imágenes de canales de televisión locales mostraron algunos edificios parcialmente derrumbados en Oaxaca, entre ellos un hotel, y daños en algunas carreteras.

El sismo se sintió también en Guatemala, El Salvador y Honduras, dejando algunos daños pero sin causar muertes.

Habitantes de la capital mexicana y de otros estados afectados salieron corriendo a las calles incluso en pijamas, según testigos. Muchos tuvieron ataques de pánico.

Las autoridades suspendieron las clases en varios estados del país para revisar la infraestructura escolar, mientras que los aeropuertos trabajaban con normalidad.

La petrolera estatal Pemex suspendió temporalmente y de forma preventiva las operaciones en su refinería de Salina Cruz en Oaxaca para evaluar posibles daños.