El clima que existe en Bogotá y la conformación geológica de la zona que rodea la capital colombiana llamaron la atención no solo de los españoles que llegaron en el siglo XVI, sino de las comunidades indígenas que se asentaron mucho antes en esta altiplanicie de la cordillera oriental de los Andes, a 2.600 metros sobre el nivel del mar.

"Los páramos, sabanas y montañas que rodean la urbe son un fenómeno físico y biológico extraordinario", explica Julio Carrizosa, académico y ambientalista colombiano.

Uno de los fenómenos naturales más impactantes que tiene Colombia son los ecosistemas de páramo, un hábitat de montaña que se encuentra entre los 3.000 y 5.000 metros sobre el nivel del mar, según explica el Ministerio de Ambiente de Colombia. Son regiones que coronan las cordilleras con un singular tipo de vegetación que absorbe la humedad de la neblina y la conserva.

La organización de expertos ambientales AIDA Américas resalta que, aunque los páramos ocupan apenas el 1,7 % del territorio colombiano producen el 85 % del agua potable del país y Bogotá ha sido una de las grandes beneficiarias de estos ecosistemas.

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“El 99 % de las personas que vivimos en la ciudad tenemos agua limpia en los grifos. Limpia significa que no tiene ningún químico. No es agua tratada. Es agua llovida que se recoge en un con un sistema muy estricto”, dice Carrizosa, quien además es miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas Físicas y Naturales.

Cundinamarca cuenta con el 13 % de los páramos del país y para conocer una de estas fábricas de agua basta con movilizarse a pocos kilómetros de Bogotá.

  • El Parque Nacional Chingaza

Ubicado en la cordillera oriental de los Andes, solo 42 kilómetros al noreste de Bogotá, el Parque Nacional Natural Chingaza tiene alrededor de 40 lagunas naturales de origen glaciar. Allí se encuentran las lagunas de Siecha, un lugar ceremonial para los indígenas Muiscas y Guayupes con una misteriosa historia de pagamentos y tesoros escondidos. Muchos dicen que en esas lagunas nació la leyenda de El Dorado.

Los ecosistemas predominantes en el parque son los bosques alto andinos, subandinos y páramos que ofrecen refugio a cientos de especies de animales, entre ellos el oso andino que está en peligro de extinción.

Además, el parque cuida más de 1.000 especies de flora, entre ellas los frailejones, que crecen apenas un centímetro al año y son claves para el ecosistema ya que con los filamentos de sus hojas recogen la humedad del ambiente y la conservan.

Como el parque tiene 766 km² de extensión y diversos pisos térmicos, se pueden encontrar diferentes temperaturas, pero en promedio van desde los 4 a los 21° Celsius. Las zonas del parque que tienen ecosistemas de páramo pueden alcanzar temperaturas mínimas de -2° C.

La zona está protegida por el sistema de Parques Nacionales Naturales (PNN) y tiene un cupo limitado de visitantes por día. Con cada visita se debe hacer una reserva, pagar la tarifa de entrada, que varía según la edad y el lugar de residencia de la persona, y comprar un seguro en caso de accidentes. En el parque hay servicio de alojamiento en un albergue, zonas de camping, así como servicios de alimentación y guianza.

La entrada más cercana a Bogotá se encuentra en el municipio de La Calera en el kilómetro 13 vía Bogotá.

  • El páramo del Sumapaz

Al sur de Bogotá, el páramo de Sumapaz es el más grande del mundo y contiene dos ecosistemas claves de las montañas tropicales: el páramo y los bosques andinos.

Allí se encuentran las cuencas altas de los ríos Tunjuelo, Sumapaz, Blanco, Ariari, Guape, Duda y Cabrera, que surten de agua a los departamentos del Meta, Huila y Cundinamarca.

Como tiene diversos pisos térmicos, que van desde los 1.600 hasta los 4.000 metros sobre el nivel del mar, las temperaturas oscilan entre los 2° hasta los 19° Celsius.

Parques Nacionales Naturales lo califica como un “reservorio importante de diversidad biológica, ecológica y genética”. Allí viven animales como el curí, el cóndor, el águila real, el venado blanco, la danta de páramo, el tigrillo y el puma.

Según datos del Instituto Alexander von Humboldt, el páramo tiene una extensión total de 333.420 hectáreas, de las cuales 142.112 están protegidas bajo la figura de Parque Nacional Natural Sumapaz, que está cerrado al público. Sin embargo, aún es posible visitar las áreas de páramo que están por fuera de la zona protegida.

La laguna de Los Colorados, a 3.700 metros sobre el nivel del mar, es uno de los destinos más visitados. Muchos recorridos inician desde el municipio de Pasca, a 86 kilómetros de Bogotá.

  • Páramo El Verjón

Además de la flora y la fauna propia de los páramos, El Verjón tiene antiguos caminos reales que fueron construidos por los indígenas para que los dignatarios de la corona española se desplazaran entre Bogotá y La Unión, que hoy en día es un corregimiento del municipio de Fómeque, Cundinamarca. En muchas partes del páramo aún se pueden ver las rocas de los antiguos pasajes incrustadas en el espeso barro negro que caracteriza el ecosistema de páramo.

La zona fue declarada Reserva Forestal Protectora (RFPCOB) y también es territorio campesino de producción de alimentos orgánicos.

Las comunidades campesinas que viven en el páramo conformaron La Red del Verjón para conservar la riqueza natural y cultural de la zona, rescatar semillas autóctonas y realizar actividades de ecotursimo. Se puede iniciar el recorrido desde la entrada del Parque Ecológico Mataredonda, en el municipio de Choachí.

En el páramo se puede visitar la Cascada de la Abuela, la laguna de Teusacá y la laguna del Silencio. La temperatura del páramo, que queda a 30 minutos de Bogotá, oscila entre los 5° a 19° Celsius.

Con información de la Agencia Anadolu 

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