Si hay un animal sobre el que se crean cualquier cantidad de mitos e imaginarios colectivos es el gato. Esta especie mística es considerado sagrado en muchas religiones y desde hace miles de años fue domesticado.

A pesar de que su domesticación tomó bastante tiempo, en la actualidad hay comportamientos humanos que ellos no soportan y que incluso, sacan lo peor de sí. Por esto, KienyKe.com, analizó diferentes estudios que se han realizado sobre el comportamiento de los mininos con el fin de determinar cuáles son esas conductas que realiza el hombre y que los gatos no soportan.

  • Abrazos fuertes

Por más de que los gatos se vean como animales pequeños, peludos y acariciables, abrazarlos de manera constante y hacerlo con fuerza es algo que les resulta sumamente molesto. Se les debe respetar su espacio y brindar cariño de forma en que él lo disfrute.

  • Obligarlo a que se relacione

Hay que ser consciente del tipo de mascota que se tiene. Por ende, cuando se posee un gato no se puede pretender que este se comporte como un perro, es algo supremamente nocivo para su animal. No lo obligue a socializar, es algo que para ellos resulta incómodo y molesto, cuando un gato siente la necesidad de socializar lo hace sin complejo alguno.

Normalmente los gatos socializan cuando entablan una relación de confianza con otro animal o seres humanos, pero esto es un proceso que puede llegar a ser largo.

  • Castigarlos de forma severa

Los gatos al igual que cualquier otro animal, no toleran los castigos y menos por cosas que ellos realizan dentro de su cotidianidad como el rascarse, ronronear, subirse a lugares altos y arañar.

Según los expertos, lo único que se logra con los castigos es volverlos mascotas temerosas e inseguras, que con el paso del tiempo incluso pueden presentar comportamientos agresivos.

  • Cambios de entorno

Los médicos veterinarios aseguran que son constantes las consultas que se realizan debido a que sus gatos no se acostumbran a su nuevo habitad. Los cambios de entorno para ellos pueden llegar a ser traumáticos, ya que son mascotas a las que les cuesta confiar y adaptarse a su espacio.

En este tipo de situaciones se recomienda rodearlo de aquellos objetos que son de gran valor simbólico para ellos con el fin que se sientan en su espacio habitual.