La duda sobre si los animales son capaces de verse a sí mismos cuando están en frente de un espejo aparece, sobre todo, cuando se tienen animales en casa.

Diana Reiss, psicóloga animal del Hunter College en Nueva York asegura que el autorreconocimiento no es nada fácil para los animales, debido a que requiere “una buena cantidad de integración sofisticada con la información acerca de ti mismo, tus propios movimientos y lo que estás viendo en frente de ese vidrio”.

Por esta razón es que a los bebés les toma entre 18 a 24 meses, captar lo que están viendo en los espejos.

De manera sorprendente los delfines, los elefantes asiáticos, las urracas y algunos monos de gran tamaño fueron lo suficientemente inteligentes para descifrar este código ya que poseen la habilidad de saber que se ven a sí mismos ante los espejos y reflejos en el agua.

Según Reiss, los animales pasan por varias etapas en orden de aprender o alcanzar esta aptitud. Una de ellas, como dice la experta, es la etapa Groucho, en la que ellos repiten movimientos mientras “parecen descifrar que su comportamiento y el de ese ente en el espejo está relacionado”.

En la última etapa, los animales exploran las partes que son más difíciles de alcanzar, por ejemplo, en el caso de los delfines, ellos mismos se orientan, repetidamente desde diferentes ángulos con un espejo para ver marcas que los observadores han hecho en ellos.

Los elefantes, en estado de cautiverio, ponen la lengua en frente de un espejo para ver el interior de sus bocas.

Hablando de otros animales, aunque no puedan verse a sí mismos, son capaces de reconocer a otras especies en los reflejos. Como es la cuestión de los perros, que a pesar de poseer gran inteligencia y adaptabilidad, carecen de la habilidad con la que cuentan elefantes o delfines nariz de botella.

Estos animales domésticos evolucionaron para comunicarse a través de las esencias, el olor es más importante para ellos que el reconocimiento visual.

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