Este martes el presidente Iván Duque, viajó al municipio de Caldono, en el departamento del Cauca, para dialogar con los pueblos indígenas en la región, pero los líderes se negaron a reunirse en un recinto cerrado, por lo que el mandatario abandonó la zona sin que se llevara a cabo el encuentro.

“Lamento profundamente que no se haya valorado el gesto del Estado hoy y que se haya rechazado la posibilidad de tener este encuentro”, dijo Duque. “Lamento que no se valore la presencia de todas las instituciones y de organismos internacionales para poder avanzar en ese diálogo”, añadió.

Por su parte, el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) afirmó en un comunicado que tenían todo dispuesto para que el encuentro se realizara en una plaza pública pero el presidente se negó.

“El presidente desconfió de su propio esquema de seguridad, el cual estaba a cargo de las fuerzas militares. Aunque la minga social le brindó todas las garantías de seguridad con la guardia indígena, el presidente no aceptó el diálogo dejando al pueblo esperando".

Voceros del CRIC afirmaron además que la minga social del suroccidente del país tiene “la disposición de diálogo que ha caracterizado a los pueblos indígenas, organizaciones sociales y procesos populares”.

El encuentro se iba a realizar luego de que los pueblos indígenas en protesta suspendieran los bloqueos a la vía Panamericana, la exigencia que puso Duque para viajar a la zona.

A la zona viajó el procurador general, Fernando Carrillo Flórez; el defensor del pueblo, Carlos Negret, así como delegados de la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos, de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia de la OEA (MAPP-OEA) y miembros del alto gobierno de distintas agencias.

“Espero que actos como el de hoy, de rechazar la presencia del Gobierno para tener un diálogo fructífero, sea motivo para que se recapacite; pero aquí no podemos seguir teniendo un Estado a merced de presiones”, dijo el Presidente Duque en Caldono.

El mandatario además reafirmó su rechazo a las protestas, afirmando que las vías de hecho no pueden ser vistas como mecanismos de presión al Estado.