En la última semana se dio una de las noticias ambientales más importantes para el país en los últimos años, pues la CAR, la Gobernación de Cundinamarca y la Alcaldía de Bogotá reunieron los recursos financieros para lograr que el río Bogotá pueda ser intervenido y descontaminado.

Por esta razón, María Carolina Castillo, gerente del Acueducto, explica la importancia de esta obra, los avances que hasta el momento se han realizado y los retos que les espera para hacer de este proyecto viable y con buenos resultados.

¿Qué va a ocurrir con el río?

El río Bogotá tiene 380 kilómetros y está dividido entre cuencas. La cuenca alta que es desde su nacimiento Villa Pinzón, ahí la Gobernación de Cundinamarca anunció que ya cuenta con los recursos para financiar el tratamiento de las aguas residuales de ese municipio.

La cuenca media, en donde nos encontramos los bogotanos, que es la que tal vez tiene mayor contaminación y que, según los estudios, es severa.

Y finalmente, la cuenta baja, en donde están los municipios receptores que se verán beneficiados por la intervención de saneamiento que se hace desde Bogotá.

Hoy existe una infraestructura de tratamiento que es la Planta Salitre y que tiene la capacidad de tratar cuatro metros cúbicos de agua residuales, algo cercano 30 % de las aguas que se producen en la ciudad, la cual tras la intervención aumentará su capacidad a siete metros cúbicos y que además tendrá mejorar en el tratamiento de aguas, pues ya no será primaria sino secundaría, lo que implica la desinfección del agua a través de componentes químicos.

Por su parte la Petar Canoas llegará a complementar el tratamiento que contará con una capacidad de tratamiento de 16 meteros cúbicos en tratamiento primario y secundario con desinfección, lo que permitirá tratar el 100 % de las aguas residuales de Bogotá y de Soacha desde el 2025 y durante 30 años más.

¿Cuáles son las ventajas con la que cuenta el proyecto?

El programa de descontaminación está vigente desde el año 2000, desde ahí se han identificado cuáles son las obras, las inversiones y las actividades necesarias para descontaminar el río, por lo que se ha permitido concretar cada obra que se deben ejecutar.

La ventaja y la situación técnica con la que actualmente cuenta el proyecto es que ya tenemos los diseños, tanto de la Petar Canoas como la de la Estación Elevadora. Ya están contratadas las obras que terminan el interceptor Tunjuelo canoas y la extracción de las toneladoras, y lo que nos correspondía era lograr el cierre financiero y la estructuración del proceso contractual, tanto de la Estación Elevadoras como la de la Petar Canoas.

¿Por qué está tan contaminado el río?

Sobre las cuentas el Tunjuelo, Tintal y el Salitre solo debería haber aguas lluvias pero debido a que el 21 % de la ciudad ha crecido de manera informal, muchos de los barrios no legalizados vierten directamente sus sistema artesanales de alcantarillado a cuerpos que solo debería llevar aguas lluvias, por eso la contaminación que llega al río es más crítica.

Con este proyecto vamos a intervenir casi 3.380 kilómetros de conexiones para solucionar esos puntos. Además, la otra tarea es lograr que los ciudadanos se apropien de esos cuerpos de agua.

¿Cómo procederán las obras desde el anuncio hecho por Peñalosa?

Entre este año y el otro es la estructuración para contratar la construcción, lo cual exige un análisis de mercado de quiénes son los proponentes nacionales o internacionales s que tiene la capacidad de presentarse a un proceso de estos.

La obra tiene un plazo de cuatro años de ejecución y uno de acompañamiento en la operación, eso quiere decir que se espera que la obra este adjudicada en el 2019, que su construcción vaya hasta el 2024 y que en el 2025 haya esa operación asistida de formación a los profesionales del Acueducto que recibimos la infraestructura para mantenerlo en operación permanente.

Frente a la optimización de Salitre, que es un componente adicional, ya hay avances en la obras, las cuales se espera puedan ser entregadas en el 2021.

¿De aquí al 2024 qué pasará?

Lo primero que hizo la CAR fue la adecuación hidráulica de río lo que permitió que en la temporada de lluvias del semestre pasado no haya habido desbordamientos del río.

Se hizo un dragado completo del cuerpo, una adecuación a través de jarillones, se identificaron las áreas en donde se permite conocer las capacidades reales del cuerpo para recibir las aguas lluvias y demás afluentes que llegan allí.

También se ha trabajado en recuperar el suelo como espacio público, pues cuando la gente se asienta en cercanía del río no solo pone en riesgo su condición física, sino que interviene en esas obras de adecuación.

¿Cuál es el principal desafío para enfrentar la descontaminación del río Bogotá?

Va a ser lograr articular y mantener el programa con todas sea actividades en operación, es llamar la atención sobre la planta y sus condiciones necesaria para el saneamiento del río, pero también hay otros desafíos.

Tenemos que solucionar las conexiones cerradas, mejorar las condiciones tanto hidráulicas como de adecuación del río, la articulación de esas obras que ya están financiadas, otras en ejecución, pero el reto más grande a corto plazo tiene que ver con el tema de las curtiembres al interior de la ciudad, es algo que se ha venido trabajando de cara al Consejo de Estado.