Para estos expertos, ya es hora de dejar de satanizar este concepto y tomarlo como una opción, como una realidad.

Para el sociólogo Fabián Sanabria, todo surge por la cultura occidental que tenemos que a veces termina siendo egoísta. Pues quisiéramos adueñarnos del otro, aunque esté sufriendo con tal de no dejarlo ir. Concepciones que se tienen en torno a la muerte y se han ido afianzando en la sociedad con el paso del tiempo.

“Aún nos aferramos a los restos de la persona que parte y no queremos dejarla en paz, en otras civilizaciones se quema el cadáver y adiós y en otras se esparcen las cenizas al mar y entendemos que el primer campanazo de nuestro requiem es el primer latido de nuestro corazón” destacó Sanabria.

Y es que hablar de la eutanasia en menores de edad puede ser desde algo sagrado para la iglesia, hasta un pecado para la sociedad, pues para muchos solo Dios ha dado la vida y sólo él tiene el derecho de arrebatarla.

“Hay que conciliar espiritualidades, creencias religiosas y éticas cívicas para que como ciudadanos en nuestros países podamos determinar que los ciudadanos puedan decidir, señaló Sanabria.

Y es que muchos médicos también confunden la ética con la moral. Aunque muchos digan que practicar una eutanasia va en contra de la idea de ayudar a una vida, a veces también pueden ser conscientes que por esa vida aunque quisieran, no hay nada más que hacer.

“La evolución de la medicina nos ha llevado a prolongar la vida, pero la estamos prolongando a costa de qué, dignidad de la vida se está perdiendo y el proceso de llevar a mantener personas que ya ni son personas, dijo Alfredo Ramírez Garcés, experto en derecho médico.

Además algunos expertos también afirman que la ley se está quedando corta frente a las entidades prestadoras de salud, porque no cumplen con la creación de los comités y tampoco están siendo efectivos.

Se queda muy corta a la hora de buscar sus uñas y aplicarle a las EPS e IPS en que cumplan, tanto en la creación de los comités como con su efectividad, puntualizó Ramírez
Para muchos, vivir es sinónimo de buena salud, cuando esta falta o el panorama cambia sorpresivamente y los dictámenes médicos traen las peores noticias, ¿será Dios o el ser que muchos veneran el que tiene derecho de apagar esa llama de vida?