En Pisando fuerte, nuestra nueva serie, vas a conocer a ocho grupos de chicxs, que han aprendido que la unión hace la fuerza y por eso están unides y poderoses. En #eurekaTuCanal quisimos conversar con tres de estos colectivos, no sólo para conocer sus historias y saber cómo fue su experiencia siendo parte de la serie, sino también para inspirarte, para que con sus testimonios te des cuenta de que tú también tienes el poder de transformar tu mundo.

¡Conoce el especial web de Pisando fuerte!

Estamos juntas: chicas que alzan su voz

Paulina Pastrana, tiene 22 años y además de ser estudiante de Gobierno y Asuntos Públicos, actualmente se desempeña como Directora en Estamos juntas. Es una chica muy amable, con una capacidad admirable para conectar sus ideas y expresarlas de una forma sencilla pero enfática. Con una sonrisa durante toda la entrevista, nos contó de dónde surgió esa iniciativa, cuál fue su motivación, y cómo ha sido el proceso que las ha llevado a generar un impacto positivo en la vida de muchas de sus compañeras.

“Todas las integrantes somos mujeres jóvenes, y nosotros partimos del hecho de que es importante que mujeres trabajen por mujeres, generando proyectos, espacios, generando la juntanza, que es un momento en el que nos sentamos, donde acompañamos, nos abrazamos, nos escuchamos y también somos una fuente de compañía y esfuerzos para otras mujeres que pasan por situaciones muy difíciles, muy vulnerables y de muchos contextos violentos”.

En agosto de 2020 Paulina se fue para una isla cercana a Cartagena llamada Tierra Bomba,  a hacer un voluntariado dando talleres. Allí se dio cuenta de que muchas niñas debían quedarse en la casa asumiendo las tareas del hogar y además de eso el colegio estaba cerrado por la pandemia y no había ningún acompañamiento para ellas, por lo que empezaron a hacer unas sesiones llamadas ‘clase de mujeres’. Al inicio era un grupo muy pequeño y al final fueron unas 25 chicas hablando de derechos, de ser afro, y por supuesto de la pobreza menstrual, que según Paulina es algo que está muy invisibilizado. 

En esas charlas se dieron cuenta de que la pobreza menstrual es algo que todas las mujeres han vivido en algún momento de su vida, bien sea por no tener los recursos o porque simplemente no cuentan con la información necesaria. Ahí nació una alianza con una empresa donde lograron la donación de 200 copas menstruales. Luego las niñas que hacían parte del grupo empezaban a educar también a las mujeres de sus entornos y ahí empezó a tomar mucha más fuerza el colectivo Estamos juntas.

Algo muy valioso que Paulina nos contó, es que a pesar de que culturalmente en muchos entornos las mujeres tienden a percibirse como una competencia, estamos juntas nació a partir de la amistad y la sororidad. Su intención fue simplemente reunirse, conversar en un espacio seguro para intercambiar experiencias, y ahí se dieron cuenta que al unirse podían ser mucho más poderosas.

Luego cuando Paulina volvió a Bogotá con la convicción de que su proyecto tenía mucho potencial, empezaron a llegar a ella otras mujeres feministas, con las mismas necesidades e intenciones:

Veían en Estamos juntas esa oportunidad de conocernos, de trabajar desde el interior para proyectarlo al exterior. Entonces juntas empezamos a ser amigas, a apoyarnos a darnos fuerza, a escucharlos, a acompañarlos y eso creo que lo refleja la organización, en ese amor que nos tenemos mutuamente y que desde ahí es donde se alimenta la lucha feminista”.

Con el apoyo de muchas chicas que se fueron sumando como voluntarias, la organización fue creciendo hasta constituirse legalmente, y aunque han logrado hacer muchas cosas, también han encontrado varios desafíos, como el hecho de tener que desaprender para poder formarse y capacitar a otras mujeres, generar confianza con las ellas y sus entornos para poder hablar abiertamente sobre un tema tan tabú como la menstruación, y por supuesto organizar los tiempos y sus proyectos personales para poder cumplir con todo.

En cuanto al día a día, Paulina nos contó que la organización trabaja bajo un modelo de talleres, en el que se reúnen en grupo para hablar sobre ciertos temas, que inician con el autoconocimiento y la generación de confianza entre el grupo, para luego adentrarse en temas mucho más grandes como la pobreza menstrual, las violencias, la identidad de género y mucho más. Dentro de la diversidad de mujeres que hacen parte de Estamos juntas, también hay un gran potencial, ya que cada una aporta algo desde sus conocimientos, habilidades e incluso desde sus profesiones.

 “Estamos juntas nos ha permitido ─de forma individual y colectiva─ cuestionarnos. No necesitamos líderes, no necesitamos una jefa o una cara visible, porque perfectamente cada integrante puede asumir el rol de vocera. Nosotros no tenemos una estructura ni vertical ni horizontal, sino más bien somos un círculo de confianza”.  

Ahora el objetivo de Estamos juntas es seguir creciendo, capacitándose, entendiéndose y buscando las oportunidades para llegar a más chicas y mujeres en otras zonas del país.

Quisimos preguntarle a Paulina cómo fue la experiencia de ser parte de Pisando fuerte, y nos contó que fue un proceso de autorreconocimiento, pues al verse en la pantalla se pudieron dar cuenta de que el trabajo que hacen es realmente importante y valioso. 

Para nosotras como organización, nos permitió darnos cuenta y entender el potencial que tenemos de transformación. Acá hay una base muy fuerte, esto que hacemos es muy importante y muy poderoso. Podemos hacerlo en otros lugares y tenemos que seguir trabajando”. 

Desde la perspectiva y experiencia de Paulina, el poder colectivo transformador radica en el hecho de entender la importancia de trabajar por un objetivo en común, comprendiendo que los grandes cambios implican un proceso que requieren de mucho trabajo y unión, y en ese sentido Pisando fuerte va a ser una plataforma para demostrar que así como Estamos juntas, en Bogotá hay muchas otras iniciativas de jóvenes que tienen el sueño y la misión de generar cambios.

Si quieres conocer más sobre Estamos juntas y su gran trabajo, te invitamos a seguirlas en sus redes sociales como @estamosjuntas_col  y además a escuchar su podcast Historias de sororidad, disponible en Spotify.

White Dragons: chicxs con la camiseta puesta

Muchas veces la pasión o el gusto por una misma cosa hace que nos podamos unir, y eso es justo lo que le pasó a Xiomara, Wendy y Nicolás, tres chicxs que viven en el Barrio Galicia y que decidieron unirse para trabajar por algo que les encanta y los motiva: el fútbol.

Estuvimos en entrevista con Nicolás y Xiomara, quienes actualmente son lxs líderes de White Dragons, una escuela de fútbol que nació con el objetivo de entrenar a lxs niñxs de su barrio, para que pudieran convertirse en futbolistas, algo que ellxs también han soñado.

Los dragones son fuertes como ellxs, y por eso decidieron ponerle ese nombre a la escuela, que nació un día en el que Xiomara, que ha jugado fútbol desde sus cinco años, le propuso a sus amigxs (que siempre la apoyan en todo), crear una escuela para entrenar a lxs niñxs del barrio. Ahí decidieron unir fuerzas y empezaron a trabajar cada uno desde su experiencia para aportar algo.

Uno de los desafíos más grandes, además de lograr que lxs niñxs se integren a la escuela y se queden, ha sido demostrarle a lxs adultxs que ellxs tienen la capacidad de sostenerla, lo que se ha convertido también en un gran aprendizaje, porque les ha permitido reconocer que aunque haya algo malo, siempre encuentran la manera de seguir adelante y que no sólo van a entrenar sino también a divertirse y a pasarla bien entre ellxs. 

El aprendizaje de todo esto es que para lograr algo grande siempre se va a empezar por algo pequeño, y el autoconocimiento es el esfuerzo que uno hace para no rendirse”. Nicolás.

Desde su experiencia, Xiomara nos cuenta que en el mundo del fútbol hay dificultades para las mujeres principalmente porque los hombres no las ven como un igual, pero cuando están en la cancha juntxs eso queda atrás. 

Adicionalmente nos contaron que el proceso de ser profe no ha sido fácil, porque a veces es complicado manejar a los chicos principalmente por la falta de disciplina y han tenido que aprender a manejarlos de una forma en la que demuestren autoridad pero al mismo tiempo les den la confianza necesaria.

Aunque hasta el momento no han tenido el apoyo de alguien con más experiencia, ellxs ven en su escuela un gran futuro. Su objetivo ahora es convertirse en una escuela reconocida participando en torneos, para luego poder formar un club con una sede propia.

En cuanto a la experiencia en su participación en Pisando Fuerte nos contaron que para ellxs fue muy bacano, porque aunque a veces sentían mucho la presión de las cámaras, fue muy valioso para ellxs aprender a grabarse, entender cómo funcionaba la televisión y también fue muy emocionante saber que un programa estaba ahí dándoles un espacio para conocerlos y poder hablar sobre su proyecto. 

Si quieres saber mucho más sobre White Dragons, conocer a sus integrantes e inspirarte con su gran fuerza, no te puedes perder Pisando fuerte.

Kiki house of Nova: bailar para resistir

Neni se identifica como una persona trans no binaria, sus pronombres son elle o ella, y se presenta como la actual madre de Kiki house of Nova. Es una persona tranquila, sin pelos en la lengua, que está muy convencida de su identidad y de la gran necesidad de mostrarle al mundo que las personas diversas existen y merecen que sus derechos también sean reconocidos.

La historia de Kiki house of Nova es muy curiosa, ya que en realidad nació junto con Pisando fuerte. Neni, que es bailarina, se encargaba de dictar en un lugar llamado la Casona de la danza, unos talleres de ‘Voguing’ y ‘Ballroom’. Al saber que existía la posibilidad de participar en Pisando fuerte, decidieron unirse para crear su propia casa y de esta manera darle más fuerza a un trabajo que han venido haciendo desde hace varios años atrás.

Fue en México donde Neni empezó a incursionar y aprender sobre el Ballroom, pero en realidad su espíritu de madre siempre ha existido. Eso, y una necesidad de comunicarse a través del arte para exigir sus derechos y los de toda la comunidad, fue justamente lo que la ha llevado a crear su casa, como un espacio de intercambio, de expresión, de cuidado e intercambio entre jóvenes que también quieren alzar su voz.

En el ballroom no hay líderes, hay madres que trabajan desde la horizontalidad, desde el cuidado y el amor. Es una responsabilidad ser una madre, porque no es solamente tener un título sino desempeñar una labor de crear estos espacios seguros y para garantizar que esto suceda hay que prepararse”. 

Algo muy importante para ser parte del mundo del ballroom (que es una escena abierta para cualquier persona), es conocer un poco su historia y honrarla, investigando, entendiendo y sabiendo que hace parte de un movimiento social que nació como una necesidad de las poblaciones vulnerables y luego adquirió un tinte político de protesta.

En Colombia se habla de ballroom desde hace más o menos cinco años, y con la llegada de la pandemia, de la forma más natural, tomó mucha más fuerza porque se creó la necesidad de tener espacios de expresión para lxs jóvenes. Para Neni esto ha sido lo más gratificante, no sólo por el aprendizaje que ha obtenido a través del arte, sino por ver cómo su comunidad crece cada vez más.

En cuanto a la experiencia de ser parte de Pisando fuerte, Neni nos contó que fue maravilloso, porque fue una oportunidad de conocer personas increíbles, de aprender y enfrentarse al reto de lo audiovisual. En cuanto a la autorrepresentación fue muy divertido crear sus propias imágenes, para transmitir emociones genuinas y naturales.

La transformación no es un proceso netamente individual, sino que al momento en que nos transformamos como individuos, también lo vamos haciendo como sociedad y eso es poderoso, cuando coincidimos con personas que están en esa misma búsqueda. Eso tiene mucho poder y mucho impacto”. 

El sueño de Neni y su casa es ser súper iconic (icónica), seguir creciendo, aprendiendo y sentando bases como una comunidad que hace cosas importantes por su comunidad y la sociedad en general. Si quieres conocer mucho más sobre esta historia, te invitamos a ver Pisando fuerte y por supuesto a seguirlxs en sus redes sociales.

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