Está por salir el fallo histórico del Consejo de Estado que podría ponerle punto final a la discusión por la propiedad del galeón San José. El hasta ahora interminable pleito con la Sea Serch Armada ha ido tomando distintos tintes, pero todo parece indicar que la balanza se inclinará hacía el lado colombiano pues, por ejemplo, una Corte de apelaciones del distrito de Columbia ratificó la orden y declaró que el contenido del barco pertenecía en su totalidad a Colombia. Esos referentes, más la posición de la Corte Constitucional, indicarían que el pleito se podría resolver pronto, y a favor de Colombia.

Pero vamos por partes: en 1994 la Corte suprema de Justicia otorgó el derecho a la SSA para hacerse con el 50% del botín. Sin embargo, la sentencia fue demanda por el profesor Antonio Rengifo, hoy director de del Centro de pensamiento y océanos dela Universidad Nacional. “Yo demandé ese fallo porque es ilegal y viola los derechos constitucionales de los colombianos”, explicó a la Agencia de noticias U.N.

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Imagínese esta escena: el fondo del mar. Alrededor se difuminan tonos de azul y verde. Los peces nadan como si nada, intentando alejarse de los buzos que descienden lentamente. De pronto, quieto y fantasmal, aparece un viejo barco anclando en el lecho marino. El armatoste parece una de las fantásticas carabelas que trajeron a Colón en 1492.

Cuando lo ven, los buzos tratan de ir más rápido: les emociona lo que posiblemente encontraran, lo que verían si es verdad lo que dicen: un tesoro; un tesoro imaginable; un tesoro incalculable. Un tesoro que sólo podría existir o en los cuentos de piratas, o en la imaginación de los escritores más lunáticos.

Y no: no es fantasía, sin embargo. Puede que así haya sido en realidad. Ese barco era el Galeón San José, que, cargado de riquezas, se hundió en las costas de Colombia en 1708.

Desde entonces ha habido incontables expediciones, basadas casi todas en especulaciones, en sueños de marineros ambiciosos, que en posibilidades tangibles de hallar algo. Todo mundo sabía —o decía—, que en el fondo del mar había un barco lleno de plata.

Y lo encontraron al fin. Luego de lo que podrían haber sido años de trabajo y más de cuatro siglos después, el San José apareció y se confirmó además, que la idea del tesoro no era del todo fantástica: según cálculos, el botín podría ser de casi 10.000 millones de dólares. ¡10.000 millones de dólares!

Por supuesto que semejante cantidad de plata iba a volver loco a todo mundo. España reclamó. Colombia reclamó. La empresa  estadounidense Sea Serch Armada (SSA) reclamó.

Ni Robert Lewis Stevenson, ni Joseph Conrad ni a los Cronistas de Indias, en general a ningún escritor se le habría ocurrido una historia más enredada como la de ese barco del tesoro.

¿Es de Colombia el Galeón San José?

Desde 1982 cuando se confirmó la existencia del Galeón, el gobierno colombiano  ha tratado de blindar el hallazgo a través de maniobras jurídicas que garantizaran la propiedad del Estado sobre el barco. Un fallo del Tribunal superior de Cundinamarca (sentencia 2704 de febrero de 2004), según el cual la corte sí violó los derechos de los colombianos al otorgar tantos beneficios a la SSA, sería el primer paso en el camino de la preservación del San José.

“Y es que no se demandó por una niñería o una bobada, se demandó porque se están violando los derechos constitucionales, aquellos con los cuales nos regimos todos los colombianos; es un problema sustancial de primer orden que no puede ser desconocido. La crónica del proceso judicial del galeón San José, que ya ve su capítulo final con el fallo que profiera el Consejo de Estado, se remonta a una serie de malos manejos realizados por el poder judicial colombiano”, explicó el profesor  Rengifo.

Para la defensa de los derechos de Colombia sobre el San José, se emitió la ley 1675 de 2013, por la que se legalizó la propiedad sobre el “patrimonio cultural sumergido”, la forma de extraerlo y su manejo. Pero eso no fue suficiente y el litigio continuaba.

“El Galeón San José lo vamos a recuperar, siguiendo pues todos los cánones. Este es un proyecto más arqueológico, científico, que comercial. Esto no es un caza tesoros que va a recuperar un tesoro”, dijo el presidente Juan Manuel Santos en una rueda de prensa que dio en julio de 2016.

De acuerdo con el profesor Rengifo, “en su momento, el presidente Santos dijo que ya se había negociado y que el Gobierno colombiano era el dueño del 100 % de los títulos, pero en menos de 24 horas la Sea Search Armada aseguró que eso no era cierto, y tres días después el Gobierno español pidió su parte. Se nota entonces la improvisación frente al tema”.

En una carta enviada al presidente Juan Manual Santos, la SSA avisa sobre una posible intervención, a inicios de 2017. En la misiva se le invita a participar de la operación. Hasta ahora no se ha conocido una respuesta oficial del gobierno. Se presume que será negativa, y se podría deducir, además, como lo advirtió el ex presidente Uribe en su gobierno, que si la SSA entra sin permiso a aguas territoriales colombianas, la Armada Nacional actuaría.

La puja sigue, y que a veces toma tonos acalorados. Hay que esperar, sin embargo, qué podría decir el fallo del Consejo de Estado, y cómo reaccionara la empresa norteamericana al respecto. Además ahora que Trump ha llegado a la Casa Blanca las cosas podrían complicarse pues él es férreo defensor de los intereses de las empresas de sus país en el exterior, además de que la SSA ayudó a financiar su campaña.

Así, que Colombia se enfrente con Trump por el San José no sería descabellado.