Llegó el día que todos temimos en algún momento, y que no quisimos ni imaginar. Los dos más grandes futbolistas de nuestra era no serán las figuras del Superclásico español que se disputará el próximo domingo en el Camp Nou.

Un partido que no hará merecimiento a su nombre. Será un clásico y nada más, pues ya no será el show que ponía al diez de la Argentina y el siete de Portugal, frente a frente en la lucha por el trono y que paralizaba al planeta fútbol.

Los prodigiosos movimientos 'messiánicos' y los categóricos saltos 'cristianistas' ya no se verán más -por ahora- en este encuentro. El tan citado "duelo" por saber quién era el mejor se ha desvanecido en la ilusión de los fanáticos de uno y otro. Por primera vez en nueve años, no tendremos en la misma grama a los dos hombres que nos han dado de qué hablar (tanto a los medios como al público), batiéndose por ser reconocido como el más grande.

Para Lionel serán once años... Once años de la última lesión que le impidió ser parte del esquema inicial del Barcelona de Frank Rijkaard (23 de diciembre de 2007) que enfrentaba al Real Madrid, en ese entonces, dirigido por Bernd Schuster. Aquel partido fue una victoria 'merengue' con un solitario tanto de Julio Baptista. No obstante, en ese lapso, el capitán del equipo dirigido por Ernesto Valverde se convirtió en el máximo goleador de los Clásicos con 24 goles anotados. Su máximo rival se quedó con 18 tantos, siendo tercero: una razón más para extrañar a este par de cracks.

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Pero no todo es Messi y Cristiano... Este "superclásico" también tiene un tercer protagonista que le haría uno de los encuentros menos atractivos (sino el menos atractivo) de la década: reafirmar la crisis del equipo de la capital de España. Los ojos están puestos en Julen Lopetegui y sus dirigidos porque ese barco todavía no zarpa, o no al gusto de los hinchas de la Casablanca. Sin fútbol, ni los resultados, ni el reemplazo del que hasta hace cinco meses era su mejor jugador, el Real vive una noche de terror de la cual podría escabullirse si sale victorioso del fortín culé.

Por su parte, Barcelona se ha ido acoplando y ha salido del bache de septiembre (empató dos partidos y perdió uno) para exponer una idea de juego basada en la colectividad. Cuando su estrella no está, llega Suárez para hacer de líder y guiar al equipo. El mediocampo se ha consolidado con Rakitic, Arthur y Busquets y ganar en Champions entre semana acrecenta la confianza para enfrentar a su máximo rival.

Mientras que en España la prensa titula con relevantes (y hasta curiosas) frases de los técnicos de cada equipo, quienes además intentan llamar la atención diciendo que sí hay vida y fútbol después de Messi y Cristiano, los fans 'blancos' y los 'azulgranas' están expectantes ante los primeros 90 minutos de este capítulo liguero (el Superclásico en el Santiago Bernabéu se jugará en marzo próximo) que parece no prometer mucho, que tendrá otros puntos de análisis y que podría vaticinar lo que depara el resto de la temporada.

¿Qué veremos? Sólo hasta el domingo a las 10:15 a.m. (hora de Colombia) sabremos si el Barcelona se convierte en el nuevo líder de La Liga o si el técnico del Real Madrid seguirá dirigiendo con salvavidas. Lo cierto es que desde el 28 de octubre de 2018, la historia y la percepción de El Clásico marcará un antes y un después de la era dorada Messi-Ronaldo. Ya nada volverá a ser como antes...

Por: Paula Fresneda