Para muchas personas la Semana Santa significa, más allá de unos días de descanso, un encuentro con la tradición religiosa y una oportunidad para la reflexión.

Muchos católicos, por ejemplo, deciden prescindir de la carne roja durante esta semana pues, según la tradición, representa el cuerpo de Cristo crucificado. Por ello, comer pescado se convirtió en una práctica muy arraigada para cumplir las sagradas escrituras y conmemorar, recordar y homenajear el sufrimiento de Jesucristo.

Sin embargo, comer pescado en Semana Santa y durante todo el año tiene también diferentes beneficios comprobados, tanto así que especialistas de la Liga Colombiana contra el Infarto y la Hipertensión están promoviendo el consumo de este alimento dentro de la dieta habitual.

Según han observado los expertos, las personas que consumen cerca de 2,5 porciones de pescado por semana tienen un 29 % menos de riesgo de tener latidos anormales que las personas que comen menos cantidad.

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Pocos conocen los beneficios del pescado para la salud cardiovascular. Sin embargo, este alimento puede proteger el corazón, si el consumo suma 3 raciones por semana.

“Uno es lo que come, no solamente el pescado es el saludable, pero ahora con las fiestas de Semana Santa todo el mundo se acuerda del pescado, y realmente el pescado es una fuente incalculable de ácidos grasos poliinsaturados que son los que nos ayudan a prevenir las enfermedades, sobre todo cardiovasculares. La recomendación es tres o cuatro veces por semana que sería lo ideal”, aseguró Luis Moya Jiménez, presidente de la Liga Colombiana contra el Infarto y la Hipertensión.

Estos son los tipos de pescado más beneficiosos:

“El pescado azul como el salmón, el atún, las sardinas, la merluza y los mariscos contienen bajo contenido de grasas malas y buen contenido de grasas excelentes como el omega 3, el omega 6, pocas calorías, muchas proteínas y muchas vitaminas que son claves para las edades infantiles, para la lactancia, para el embarazo y la edad adulta”, explicó Moya.

Asimismo, es importante reducir el consumo de otros alimentos:

“La sal es el enemigo número uno del corazón y del sistema cardiovascular, todo lo que es industrializado que tiene muchos componentes químicos que perjudican el corazón, predisponen al cáncer y también el azúcar, los azucares refinados. Hoy todo el mundo los está prohibiendo y hasta hablamos de aumentar los impuestos porque son tóxicos para el organismo”, señaló Moya.

Además, recomiendan realizar actividad física al menos tres días por semana.

Por: Natalia Valencia